¿Qué hago con mis deseos sexuales?

by | Aug 18, 2021

“¿Qué hago con mis deseos sexuales?” He escuchado esta pregunta por parte de hombres y de mujeres, por parte de personas que nunca han estado casadas y por parte de personas que ahora son solteros de nuevo.” También he escuchado esta pregunta por parte de personas casadas que, por una u otra razón, no se sienten sexualmente satisfechos en su matrimonio. 

Si eres un seguidor de Jesús, procuras vivir tu sexualidad de una forma que honre el diseño de Dios. Dios creó el sexo como una expresión y celebración del pacto y la promesa del matrimonio. Esto significa que la mayoría de los cristianos van a tener que resistir ciertos impulsos y deseos para así poder honrar a Dios.  Tal y como escribió Pablo, no hay ninguna tentación que solo hayas experimentado tú. Muchos otros hombres y mujeres conocen el dolor detrás de negar sus deseos sexuales con el propósito de honrar a Dios. 

Pero, ¿qué haces con ese dolor? ¿Y cómo enfrentas una noche solitaria cuando la tentación sexual te rodea? 

Hoy en día, el sexo no significa nada y a la vez lo es todo. Por un lado, la cultura presenta las elecciones sexuales como algo sin consecuencias, parecido a tus elecciones en cuanto a lo que decides comer. Se ha sustraído cualquier tipo de importancia espiritual y relacional de la sexualidad. Al mismo tiempo, el sexo ahora está conectado a tu identidad, madurez y a tu satisfacción y plenitud como ser humano. El sexo se ha vuelto la respuesta para todo, aquello que termina llevando cargas para las cuales nunca fue creado. 

Al igual que en ocasiones tenemos ganas de comer chocolate o ese sentimiento de incomodidad por tener que quedarnos sentados por horas y horas, nuestros cuerpos experimentan deseos e impulsos físicos genuinos. Pero hay una diferencia entre un impulso físico y una necesidad. Tu cuerpo no necesita sexo, aún si esos deseos se sienten como una necesidad. Sin embargo, sí tienes necesidades genuinas que pueden ser canalizadas en el deseo sexual.

Por ejemplo, ¿por qué será que una mujer puede experimentar un fuerte e insaciable deseo por tener sexo cuando es soltera, pero su deseo desaparece por completo una vez se casa? Su cuerpo no ha cambiado lo suficiente como para explicar ese cambio. Es más probable que su deseo por tener sexo no se tratara del sexo en realidad. Usaba el sexo para satisfacer necesidades profundas, y tal vez incluso subconscientes. Usualmente experimentamos el sexo como una necesidad (no simplemente como un  deseo) solo cuando está relacionado con necesidades mucho más grandes y más profundas. 

Definitivamente, resistir la tentación sexual implica poner en práctica elementos de dominio propio. Sin embargo, una estrategia más efectiva que estar continuamente resistiendo en tus propias fuerzas, es reflexionar acerca de la fuente detrás de tu deseo sexual.

Necesitas conexiones íntimas.

Sarah había decidido seguir a Jesús hacía poco. Un día, almorzando juntas, ella me compartió de manera muy honesta acerca de su batalla por dejar de tener sexo casual. Hay un tipo que conocí en el trabajo. Apenas nos conocemos, pero me atrae mucho. Empezamos a coquetear y sin siquiera pensarlo mucho, terminé con él en la cama. ¿Cómo hago para dejar de querer tener sexo con chicos que acabo de conocer?

Le pregunté a Sarah, “¿Te sentiste mejor después de haberte acostado con él?” Ella respondió honestamente, No.” Después le pedí que pensara en qué había ganado con ello. ¿Hubo algún momento de satisfacción? Solo quería que me tocaran y me abrazaran. En el momento me sentí muy bien al haber tenido esa conexión con alguien, aunque fuera solo por un momento. Pero después me sentí sucia y rechazada.” 

Vivimos en un mundo en el que es fácil sentirnos aislados… especialmente para alguien soltero. No fuiste creada para vivir sola en un pequeño apartamento, trabajando sesenta horas a la semana y siendo entretenida por una pantalla durante tu tiempo libre. Fuiste creada para tener intimidad. Ya sea que tengas ojos o no, estés casada o no; necesitas el tacto y compartir la vida con otras personas, necesitas que te conozcan.  

Mientras que nuestro ritmo de vida a menudo sabotea la intimidad, también ofrece el sexo como un sustituto barato. Sarah no tuvo este encuentro por el sexo en sí. Ella usó el sexo para poder vivir un momento pasajero de conexión y afirmación. 

Indicaciones de que esto podría estar detrás de tu deseo sexual:  

  • La tentación es aún mayor cuando te sientes sola.
  • Al evaluar tus relaciones, te das cuenta de que muy pocas son conexiones verdaderamente íntimas. 

Responde a esta necesidad de esta forma:

  • buscando amistades auténticas 
  • conectando con una iglesia local e involucrándote en ella 
  • desarrollando una relación íntima con el Señor

Necesitas consuelo y seguridad.

Cuando tienes sexo o cuando te masturbas, tu cuerpo produce químicos que te hacen sentir bien como endorfinas, oxitocina, y serotonina. Dios diseñó todo esto para reforzar el vínculo entre el hombre y la mujer en el matrimonio.  Con el paso del tiempo, una pareja casada aprende a buscar consuelo, seguridad y placer al buscar a su pareja y respondiendo el uno al otro.

Muchos aprenden a usar el sexo o la masturbación como una forma de auto-medicarse. La tentación sexual se trata menos del deseo por tener sexo y más de buscar escapar de sentimientos de ansiedad, intranquilidad o depresión. 

Uno de los movimientos líderes en combatir la pornografía se llama Fight the New Drug, recordándonos que el sexo puede ser usado como una droga porque puede llegar a “secuestrar” o a apropiarse de los centros de placer naturales en el cerebro. Luego, se genera dependencia en esa droga para lidiar con los desafíos de la vida o incluso para relajarte o para dormir. Esta no es la forma en la que Dios quiere que usemos el regalo del sexo, ya sea que seamos solteros o estemos casados. 

Indicaciones de que esto podría estar detrás de tu deseo sexual:

  • Tu tentación sexual es mayor cuando experimentas malestar físico o emocional.
  • A menudo te sientes ansiosa o deprimida.
  • Usas el sexo para recompensarte por tu duro trabajo

Responde a esta necesidad de esta forma:

  • Nombrando la incomodidad subyacente que estás sintiendo en lugar de interpretarla como un deseo sexual.
  • Cultiva formas saludables de encontrar consuelo y cuidado personal como la expresión artística, hablar con un amigo, adorar y orar, limpiar un armario o dar un paseo por la naturaleza.
  • Busca ayuda de un consejero o especialista en adicciones sexuales.

Necesitas estar agotada.

Las investigaciones muestran que los adictos al trabajo a menudo experimentan bajos impulsos sexuales. Lo mismo ocurre con las personas que realizan rutinas de ejercicio exigentes. Una de las razones de esta correlación es la disminución en los niveles de testosterona por demasiado trabajo y falta de descanso. Si bien el agotamiento de nuestra testosterona debido al exceso de trabajo es algo malo, esto también muestra que Dios nos da muchas formas de usar la energía que se puede experimentar como un impulso sexual.

La testosterona es una hormona de “luz verde” en el cuerpo que desempeña un papel en la toma de riesgos, los comportamientos competitivos, la energía y la concentración. Si bien el impacto de la testosterona es mayor en los hombres que en las mujeres, ambos sexos experimentan una mayor libido a medida que aumenta la testosterona. Aunque en realidad es un poco más complicado, piensa en la testosterona como un combustible generado regularmente que se quema cuando lo “gastas”.

Dios nos dio testosterona y otras sustancias químicas cerebrales no solo por el papel que desempeñan en el sexo, sino también como un medio natural para impulsarnos a impactar nuestro mundo de manera significativa. Una de las mayores correlaciones para las personas que luchan contra la pornografía es el aburrimiento y la falta de propósito. Cuando te despiertas todos los días con proyectos y desafíos emocionantes, estás abordando tu necesidad emocional y biológica de tener un impacto en el mundo. ¡También puede que, al final del día, estés demasiado cansado para pensar en el sexo!

Indicaciones de que esto podría estar detrás de tu deseo sexual:

  • Experimentas más tentaciones sexuales cuando estás aburrida.
  • Te sientes desafiado en tus actividades diarias (incluido el trabajo, los pasatiempos, el servicio).
  • Realizas regularmente rutinas de ejercicio exigentes hasta el punto de sentirte “bien cansada” al final del día

Responde a esta necesidad de esta forma:

  • asumiendo desafíos (si tu trabajo no es desafiante, elige un nuevo pasatiempo o emprende un nuevo proyecto)
  • involucrándote en una actividad de voluntariado que te saque de tu zona de confort
  • haciendo planes para hacer ejercicio en los momentos que te sientas más tentado.

Necesitas sanidad.

Kaley creció en una casa que parecía perfecta por fuera, pero por dentro la realidad era muy distinta. Su padre abusó sexualmente de ella durante su infancia. Si bien Kaley odiaba el sexo, también se encontró en un ciclo de comportamiento sexual seguido de autodesprecio y vergüenza. Después de dos abortos, una enfermedad de transmisión sexual que amenazaba con su vida y la pérdida de su trabajo debido a una conducta sexual inapropiada, sintió que su vida se estaba saliendo de control y perder su trabajo.

¿Por qué una mujer como Kaley seguiría poniendo en riesgo su vida y comprometiendo su futuro por el sexo? ¿El abuso que sufrió cuando era niña no la haría querer evitar el sexo en lugar de buscarlo desesperadamente? 

El trauma de nuestra infancia a menudo se manifiesta en nuestras tentaciones sexuales. Esto es cierto no solo para el trauma sexual infantil, sino también para las primeras experiencias en las que nos sentimos fuera de control, abandonados, descuidados o dominados. Mi amigo Jay Stringer escribió el excelente libro Unwanted (No deseado) para ayudar a las personas a comprender el vínculo entre el trauma pasado y el comportamiento sexual no deseado. Nos sentimos atraídos a las experiencias sexuales como una forma ineficaz de lidiar con patrones dolorosos del pasado. 

Indicaciones de que esto podría estar detrás de tu deseo sexual:

  • Te sientes atraído por situaciones sexuales o fantasías que también te repelen (por ejemplo, BDSM).
  • Tienes una relación de amor-odio hacia las expresiones sexuales.
  • Hay un trauma importante de tu pasado que no has trabajado con un consejero o mentor.

Responde a esta necesidad de esta forma:

  • reconociendo que tu dolor del pasado no se queda en el pasado y que Dios te está invitando a sanar. 
  • Busca ayuda de un consejero que tenga entrenamiento específicamente en recuperación de trauma.
  • Considera leer el libro, Unwanted*, de Jay Stringer.

Un cristiano maduro aprende a ser consciente de los deseos en lugar de ser impulsado por ellos. A medida que creces en tu relación con Dios, puedes descubrir que Él te ayuda a abordar la tentación sexual encontrándose contigo en la fuente subyacente de esas tentaciones.

Hay muchos pasajes en la Biblia que le ruegan a los cristianos que eviten la inmoralidad sexual. Necesitamos tomar esta enseñanza en serio. Sin embargo, también debemos combinarla con el llamado a permanecer en Cristo Jesús. Él es la fuente de nuestra fuerza para resistir la tentación. Permanecer en Cristo significa que nuestras vidas están completamente entregadas y unidas a Él. Dios no cambiará mágicamente tu comportamiento sin antes transformar tu corazón. Este trabajo interno va más allá de los filtros de tu iPhone y tus nuevas resoluciones para resistir la tentación.

Amiga, no dejes que el enemigo te desanime por tu continua lucha con la tentación sexual. En cambio, recibe la invitación de vivir una vida transformada al caminar íntimamente con Jesús.

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Foto por Anthony Tran en Unspash