Nota: Esta publicación aborda específicamente las preguntas que hemos recibido de esposas que desean saber cómo pueden ayudar a sus esposos a superar el uso de la pornografía. Si eres una mujer que busca respuestas o un esposo que quiere ayudar a su esposa, te invitamos a revisar los recursos que aparecen al final de este artículo.

El consumo de pornografía se ha normalizado tanto en nuestra cultura que pocas personas son conscientes del daño que puede causar en el matrimonio. En Authentic Intimacy, con frecuencia escuchamos de esposas que no saben cómo abordar el uso de pornografía de sus esposos. Si este es tu caso, lo lamento mucho. Entiendo que probablemente estés lidiando con enojo, tristeza y miedo, especialmente si tu esposo te ocultó su lucha.

Lamentablemente, tu proceso puede complicarse aún más debido a los consejos dañinos que existen sobre cómo apoyar (o no apoyar) a tu esposo en su lucha. En un extremo, hay quienes dicen que una esposa puede “curar” el uso de pornografía siendo más seductora o estando más disponible sexualmente. En el otro extremo, hay blogs y amistades que dicen: “Los hombres son unos cerdos; nunca cambian.”

Esta mañana leí un pasaje en Gálatas 6 que me llamó la atención, estos versículos ofrecen sabiduría clara y práctica sobre cómo abordar a alguien que está en pecado. Creo que esta enseñanza de Pablo puede animarte y guiarte mientras buscas cómo enfrentar la lucha de esposo con la pornografía u otro pecado sexual:

“Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado. Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas y así cumplirán la ley de Cristo. 3 Si alguien cree ser algo, cuando en realidad no es nada, se engaña a sí mismo. 4 Cada cual examine su propia conducta; y si tiene algo de qué presumir, que no se compare con nadie. Que cada uno cargue con su propia responsabilidad…No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su carne, de esa misma carne cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.”

Gálatas 6:1-5, 7-8*

 

  1. Cultiva tu propia madurez espiritual. El contexto de la enseñanza de Pablo a la iglesia de Galacia es este: o vivimos conforme a los deseos de la carne o caminamos rendidos al Espíritu Santo. Al pensar en la lucha de tu esposo con el pecado, puedes responder desde la carne o desde el poder del Espíritu. Amiga, en mis propias relaciones, he hecho ambas cosas. Muchas veces he necesitado tiempo para procesar mis sentimientos de enojo y miedo antes de estar lista para tener una conversación útil con alguien a quien amo y que está en pecado. Tal vez tú también sientas que vas y vienes entre dejarte llevar por tus emociones y confiar en Dios. ¡Esto es normal! Pero recuerda: serás más efectiva al confrontar el pecado de tu esposo cuando dependas del Señor para recibir fortaleza y sabiduría.

 

  1. Confronta con gentileza. Estas dos palabras —“confrontar” y “gentileza”— rara vez se usan juntas. Las personas más inclinadas a la gentileza suelen temer el conflicto. Si ese es tu caso, podrías evitar confrontar el pecado sexual de tu esposo. Otras mujeres son buenas para confrontar, pero no tanto para hacerlo con gentileza. La confrontación saludable aborda el problema sin minimizarlo, pero lo hace con un espíritu de compasión, ofreciendo una invitación hacia la sanidad y la restauración.

 

  1. Cuida que tú no caigas en pecado. El pecado específico que Pablo menciona aquí es el orgullo. Ver lo que tu esposo ha hecho y cómo te ha herido puede generar un enojo justo. Sin embargo, cuando ese enojo permanece en tu corazón, se convierte en amargura y autosuficiencia moral. Tu propio pecado puede parecer menos importante mientras te enfocas en el de tu esposo. En cambio, pídele al Señor que te muestre cómo quiere usar este doloroso proceso para purificarte y hacer crecer tu fe.

 

  1. Mantén límites saludables de responsabilidad. Gálatas 6 contiene una de las pocas declaraciones en la Biblia que parecen contradecirse. Pablo dice que debemos llevar las cargas los unos de los otros, y luego dice que cada uno debe llevar su propia carga. ¿Cuál es la correcta? En realidad, ambas lo son. Hay maneras específicas en que Dios quiere que camines junto a tu esposo en su lucha:
    • Ora con él y por él.
    • Procura estar dispuesta a asistir a consejería.
    • Anímalo a buscar rendición de cuentas.
    • Mantente abierta a trabajar hacia el perdón, la restauración y la reconstrucción de la intimidad sexual en tu matrimonio cuando sea el momento adecuado.

 

También hay áreas en las que debes dar un paso atrás y permitir que tu esposo cargue con su propia responsabilidad de buscar libertad del pecado:

    • Buscando mentoría, rendición de cuentas y consejería.
    • Enfrentando las heridas y patrones que alimentan su consumo de pornografía.
    • Asumiendo responsabilidad por sus decisiones.

En el proceso de sanidad, puede parecer confuso dónde termina su responsabilidad y dónde comienza la tuya. Aquí es donde los recursos, ministerios y consejería pueden ayudarte. (Mira la lista de recursos recomendados al final.)

 

  1. No te canses de hacer lo correcto. Ojalá pudiera decirte que el uso de pornografía de tu esposo desaparecerá mágicamente en una semana si sigues tres pasos sencillos. Pero no funciona así. Es probable que tu esposo haya estado expuesto a la pornografía desde niño o adolescente. Con el tiempo, aprendió a enfrentar la vida usando el “fármaco” del sexo y la pornografía. Los expertos afirman que la pornografía puede ser incluso más adictiva que la cocaína. ¡La sanidad y la libertad son posibles! He conocido a cientos de parejas que tienen ese testimonio. Pero en todos los casos, fue una maratón, no una carrera corta. Celebra los pequeños logros y confía en Dios en durante el proceso.

 

También conozco esposas cuyos esposos se negaron a cambiar. Aunque sus matrimonios no sobrevivieron, su fe en el Señor sí lo hizo. Por eso, tal vez necesites escuchar: “No te canses de hacer lo correcto”. Conéctate con otras mujeres que estén unos pasos más adelante y puedan ofrecerte consejo y ánimo para caminar con Dios cada día.

Sé que estás rodeada de voces que te dicen que sigas enojada, que ignores el pecado de tu esposo para mantener la paz o que simplemente renuncies a tu matrimonio. ¡Sigue buscando al Señor, amiga! Nadie puede prometerte que tu esposo dejará de consumir pornografía o que Dios salvará tu matrimonio (aunque, ciertamente, puede hacerlo). Pero Dios sí promete recompensar tu deseo constante de caminar en el Espíritu y de hacer lo correcto. Algunas de esas recompensas llegarán en esta vida; otras, mucho más significativas, serán eternas cuando veas a Cristo cara a cara.

 

Recursos recomendados: